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VENDIDA AL MEJOR POSTOR

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1 Prólogo

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¿Qué tanto daño te pueden hacer las personas que se supone que te deben proteger? Aquellas por las cuales pisaste este mundo sin siquiera pedirlo, pero que tienes que agradecerles por haber hecho el “Sacrificio” de simplemente ponerte aquí e incluso también por darte educación, techo, salud, entre otras cosas.

 

¿Qué los padres son una mierda? Si, puede ser, pero la mayoría de los chiquillos que dicen tal cosa solamente saben argumentar el hecho de que papá o mamá les prohíben, manejar si toman, tomar, que lleven buenas calificaciones, no drogarse, mantener su habitación ordenada y esas cosas que son normales. ¿Quieren ver lo que es una mierda de padres? Vengan y conozcan a los míos.

 

Hola, soy Lucía, soy la hija menor de Lina, una mujer que no sirve ni como mamá ni como hija, ¿Mi padre? Simplemente desapareció un día como la neblina desaparece ante los primeros rayos del sol pero por lo que tenía entendido se trataba un hombre irresponsable que solamente vivía tirado en el sillón esperando que el dinero le cayera del cielo, a pesar de esto mi querida mamita del alma lo quería tener a su lado pero en el momento que se miró sin su macho decidió hacerse cargo de nosotros como toda una luchona.

 

Cualquiera diría que es una mujer sumamente admirable pero la verdad es que se volvió una amargada de la vida que tanto a mi hermano como a mí nos jodió la vida por completo, nosotros vivíamos en casa de mi abuelita en donde estaba ella y mi tía.

 

Para muchos las cosas iban a ir bien pero era lo contrario, ella empezó a ser una persona demasiado amargada, culpaba a muchos por el fracaso de su relación, en reiteradas ocasiones discutía y amenazaba con irse de la casa, mi nani, a como le decía a mi abuela siempre impidió esto, tomaba las llaves para dejarla encerrada y evitar que nos llevara entre las patas a mi hermano mayor junto a mí.

 

No fui el ejemplo a seguir, era una niña mala para los estudios, lo que no podía decir de mi hermano mayor a quién se le daban bastante bien las matemáticas, a pesar de muchos contratiempos y dos años reprobados pude salir del bachillerato.

 

Carlos, mi hermano mayor, terminó por fracasar en su primera carrera, contó con el apoyo de Lina en todo momento, incluso dijo que ella esperaba eso de mí, algo que para ser sincera no me tomó por sorpresa y que siempre era así.

 

Mi caso por el contrario fue opuesto, decidí estudiar enfermería, me gradué aunque no fue con honores, recuerdo que Lina no deseaba acompañarme a mi graduación debido a que ese día trabajaba y no deseaba pagarle a alguien para que la cubriera ya que no le dieron permiso, sin embargo Carlos fue capaz de hacerle cambiar de parecer. Mi disciplina fue completamente opuesta a la de Carlos, generalmente recibía unas golpizas tremendas por parte de Lina, en los que muchas veces mi tía se tuvo que meter porque se excedió en algunas ocasiones, no fui una blanca paloma por eso nunca le voy a reprochar, además que gracias a eso soy quien soy actualmente.

 

Pensaba que quizás las cosas iban a cambiar, a pesar de que Lina fue siempre muy dura conmigo, la quería demasiado, tuvo sus errores como cualquier otro padre, lo comprendía, después de todo ninguno de ellos vienen con un manual de como criar hijos, el amor me tenía ciega.

 

Tuve que madurar pero no fue como cualquier persona de mi edad, Lina empezó en la etapa de que creía que tenía derecho a rehacer su vida con un hombre, aunque al inicio me costó cierto trabajo poder aceptarlo, lo cierto fue que pude hacerlo, me criaron de una forma que mis creencias iban en contra de tal cosa, ¿Cuál era el problema de todo esto? Ella siempre puso a sus machos en primer lugar y en segundo plano a sus hijos, también era de las que se ilusionaba con tipos que gritaban peligro por todos lados.

 

A partir de ese momento mi infierno comenzó, ella actuaba de forma inapropiada, se comportaba peor que una adolescente, realmente las cosas se complicaron y muchas noches llegué a llorar hasta quedarme dormida, quizás el problema fue que la idealicé demasiado, sin embargo en ese momento no lo podía ver.

 

Me crié como una mujer demasiado insegura, me sentía espantosa solamente por el hecho de ser talla grande, debido a la falta de orientación pues mi lado femenino no existía como debía ser, siempre vestía de manera simple, la palabra maquillaje era eso nada más, una palabra, ¿Tacones? No, definitivamente no, no cuando medía 1.70 y Lina en muchas ocasiones me decía que si usaba aunque fuera una plataforma terminaría por verme como una jirafa.

 

Adriel Lund había llegado a mi vida después de muchos trágicos eventos, momentos tan difíciles de los cuales solo con recordarlos me hacían sentir como si el aire me faltara, una época llena de dolor y sufrimiento por la partida de alguien demasiado querida para mí.

 

Esté adiós inesperado fue el comienzó de todo, ahí fue cuando sentí más vivamente la desesperación, donde el único techo que me cobijaba estaba en peligro de irse para siempre, pero lo que me preocupaba no era quedarme en la calle si no que los recuerdos preciados que había hecho en este inmueble simplemente se podían esfumar como pompas de jabón.

 

Las cosas en el país donde vivía no eran fáciles, en el momento que llegó aquel documento que amenazó la estabilidad que tenía en ese punto fue la que me forzó a buscar una pronta salida, no podía permitir que mi hogar desde que nací, quedará en manos ajenas y aunque viví demasiadas amarguras en este sitio pues lo cierto es que deseaba quedarme con los buenos momentos.

 

Necesitaba una fuerte cantidad de dinero, de manera legal y en poco tiempo. ¿Para qué? Para salvaguardar mi hogar, ese sitio que aunque no era la casa más elegante o la mejor arreglada, no dejaba de ser el sitio en donde aprendí a caminar, a gatear, a hablar y muchas otras cosas que eran demasiado preciadas para mí.

 

Está es mi historia, esto fue lo que sucedió para que yo decidiera subastar lo único de valor que tenía, lo que me hizo conocer miles de maravillas que jamás pensé que podía conocer, aquello que me sacó de las limitaciones que había tenido debido a la familia a la que había sido enviada pero que a pesar de todo no me averguenzo.

 

Está es la historia en dónde conocí al hombre que revolucionó todo mi mundo a un punto que me produjo las más grandes alegrías y las más grandes tristezas, mi Adriel, la persona que a pesar de muchas dificultades estaría ahí para mí, la que me demostraría que sí se puede confiar en el género masculino y quién me protegió de todo aquello que me podía lastimar, fuera lo que fuera.

 

Aquí les muestro la forma como yo rescaté mi hogar y fui, Vendida al mejor postor...

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